info@bodycenterbilbao.comArtículo de la revista Consumer 01/06/2007
Los estiramientos musculares, planeados de forma regular y sostenida, mantienen la flexibilidad de nuestro cuerpo con independencia de la edad o la condición física
Un
cuerpo joven, por definición, es un cuerpo flexible. El paso de los
años, una vida sedentaria en exceso o la aparición de alguna enfermedad
aceleran la pérdida de elasticidad. La práctica de ejercicio regular
palia esta merma, pero hay otras fórmulas tanto o más efectivas. Los
estiramientos musculares, con independencia de la edad o la condición
física, son una fórmula idónea para mantener nuestro cuerpo flexible y
retrasar los efectos del envejecimiento.
Los estiramientos son óptimos para quienes mantienen las misma postura durante mucho tiempo
En el proceso de envejecimiento, nuestras articulaciones se vuelven rígidas, el paso se acorta y nos cuesta girar el cuello, agacharnos para recoger algo del suelo, atarnos los cordones de los zapatos o salvar un obstáculo. Nos levantamos por la mañana algo rígidos, anquilosados. En el lugar de trabajo pasamos muchas horas de pie o sentados, realizando movimientos repetitivos, con posturas más o menos forzadas del cuello, espalda o extremidades, realizando esfuerzos o manipulando cargas. Pese a que para muchas personas no representa una prioridad, articulaciones, ligamentos, tendones y músculos son estructuras que hay que cuidar incluso más que nuestra figura y nuestro aspecto externo.
Para
evitar que los músculos se debiliten, los ligamentos pierdan
elasticidad y los tendones vitalidad, hay que hacer ejercicio de forma
habitual. Ya en la década de los setenta los expertos dieron la voz de
alarma: el estado de salud está directamente relacionado con la
actividad física que se desarrolla. Sin embargo, son muchas las
personas que, por una razón u otra, no pueden realizar ningún tipo de
ejercicio físico o por su edad están limitadas para la práctica de
estas actividades. Pero hay una que todos podemos realizar al margen de
nuestro estado de salud y edad: estirarse. Todo el mundo puede aprender
a estirarse, no importa la edad ni la condición física. Además, no son
necesarias especiales aptitudes físicas.
Los ejercicios de estiramiento son óptimos para aquellas personas que mantienen la misma postura durante mucho tiempo, como ocurre en determinados trabajos en los que hay que permanecer quieto, ya sea sentado o de pie, durante casi toda la jornada. Pero también son imprescindibles para los que hacen deporte, que en numerosas ocasiones descuidan los ejercicios de calentamiento y estiramientos previos a la actividad deportiva específica. Es muy importante preparar el cuerpo antes de correr, nadar, ir en bici o cualquier otra actividad deportiva. Hay que estirar los músculos y flexibilizar las articulaciones porque con ello se consigue un mejor rendimiento y se previenen lesiones. Pero también es muy importante realizar estos ejercicios para relajar los músculos después de un trabajo intenso.
Para
estirarse no hacen falta equipos ni aparatos especiales. De hecho, se
pueden realizar en cualquier lugar y a cualquier hora del día, sentado
o de pie, en el trabajo o cuando se viaja. No son pocas las personas
que sufren de dolores de espalda, contracturas de trapecios y dolor de
cuello. Y no sólo afectan a los que trabajan delante de un ordenador,
sino también a profesiones con actividad física intensa e, incluso, a
los que realizan tareas caseras. El dolor de espalda se ha generalizado
y, en la mayoría de los casos, las causas se relacionan con
contracturas musculares que en numerosas ocasiones se solucionan con un
adecuado programa de estiramientos.
El problema es que en la actualidad se anda poco, se utiliza mucho el coche, se huye de las escaleras y son demasiadas las horas que se permanece sentado ante el televisor? De hecho, los pequeños esfuerzos de la vida cotidiana han quedado desterrados por el uso de máquinas que hacen casi todo.
La manera correcta de realizar un estiramiento es hacerlo de forma relajada y sostenida, de manera que se sienta una tensión moderada durante un tiempo limitado, que puede ser de 10 a 30 segundos, según las zonas del cuerpo que se entrenen. Cada ejercicio tiene una duración determinada. Durante el estiramiento, la respiración tiene que ser lenta, relajada, rítmica y controlada. Es importante medir la duración del estiramiento por número de respiraciones mejor que contando segundos. Los ejercicios de estiramientos deben adaptarse a la estructura muscular, flexibilidad y grado de tensión de cada persona, individualizando en función de las circunstancias personales.
La clave del éxito está en la regularidad y la moderación. No se trata de batir marcas ni de desafío personal para ver hasta dónde se llega. Hay que hacerlo sin ánimo competitivo y sin prisas. Cuando el estiramiento es correcto la sensación es muy agradable. Los movimientos bruscos y violentos, de vaivén o muelle, así como estirarse hasta llegar a sentir dolor forzando las posiciones, es la manera incorrecta de realizar estos ejercicios, y pueden ocasionar lesiones. Hay programas de ejercicios de estiramientos para cada parte del cuerpo, grupo muscular, actividad laboral o deportiva y para los distintos grupos de edad. Para iniciarse, lo más adecuado es empezar por la mañana con algunos estiramientos relajados. Una ducha caliente previa facilita la ejecución de estos estiramientos que llevan unos 5 o 6 minutos. Por la tarde, o cuando se disponga de tiempo, se pueden realizar series de estiramientos que dan un repaso a todo los grupos musculares y que llevan de 10 a 15 minutos.
De una dedicación diaria de 15 a 20 minutos se obtiene un beneficio importante para la salud y para la calidad de vida. Y no hay excusas: sólo supone un 2% de nuestro tiempo de vigilia. Tampoco la edad es justificación. Nunca se es demasiado mayor para hacer estiramientos. Al contrario, la recomendación es más válida en las personas mayores en las que la edad y la inactividad se conjugan para convertir al organismo en débil y rígido. La capacidad de recuperación del organismo humano es sorprendente. Estirarse nos enseña a conocer nuestro cuerpo y sus necesidades, a mejorar nuestra condición física, a superar algunas limitaciones que la edad conlleva y, sobre todo, a construir una fuente de salud para toda la vida.
Reducen la tensión muscular y proporcionan una agradable sensación de relajación.