El día 29 de noviembre se desarrollo el primer seminario formativo sobre “Reducción de tejido graso y aumento de masa muscular”. Se escogió este tema porque es un asunto demandado por todos los públicos, siendo el objetivo de toda persona, desde el atleta de alto rendimiento hasta el deportista recreacional.
El Ponente fue el Dr. Guillermo Laich, el cuál
desarrollo un tema complejo en pasos sencillos y comprensibles por todos los
asistentes. El día 20 de diciembre el Doctor Laich nos volvió a invitar y a
deleitar con sus conocimientos en este caso con varios temas, ya que se le
podían plantear cuestiones sobre “Fisiología, Entrenamiento, Nutrición,
Suplementación y Psiquiatría Deportiva”.
Enumeramos a continuación una serie de ideas a modo
de conclusiones que pueden resultar muy interesantes:
Adelgazar no es perder
peso
Las dietas
restringidas en calorías son contraproducente
Aquellas
dietas hipocalóricas mantenidas en el tiempo reducen la labor de la “tiroides”,
encargada de mantener el metabolismo elevado, con lo cuál cada vez consumo
(quemo) menos calorías en reposo (calorías que provienen del tejido graso).
Aumentar el ratio masa
muscular-tejido graso es necesario para perder “Tejido adiposo”
El Entrenamiento de
musculación es básico para todo el mundo
Entendido
como un hábito, realizado de forma sistemática y progresivo, es la mejor
herramienta para mantener elevado el metabolismo (una de las mejoras armas de que dispone el organismo
para reducir la masa grasa).
El ejercicio por sí
sólo no es suficiente para reducir el tejido graso
El ejercicio
cardiovascular es el complemento ideal al trabajo de musculación
La
intensidad debería estar entre un 60% y un 70% de nuestra frecuencia cardiaca
máxima teórica
El trabajo
con pulsómetro sería lo más recomendable, si no se dispone de este elemento,
una referencia muy válida sería el “talk test”. Esto es, tener la capacidad de
poder hablar mientras se realiza el ejercicio (no quiere decir estar
permanentemente charlando).
Esto se
consigue tomando alimentos con índice glicémico de moderado a bajo, y en muy
pocas ocasiones de alto índice.
Si se
ingieren alimentos con un alto contenido en carbohidratos simples (ej. Desayuno
un croissant con mermelada, y un café con leche y azúcar) se secretará una gran
cantidad de “insulina” (que es una hormona almacenadora), que llevará toda esa
glucosa (molécula simple en la que se convierten gran parte de los alimentos
que se ingieren) del torrente sanguíneo a las células (hepáticas, musculares y
grasas).
Al no disponer de la glucosa en sangre porque la “insulina” se la ha llevado a las células, aparecerá la sensación de “necesidad” urgente de volver a comer (a media mañana, ej. Un pincho de tortilla con pan blanco y otro café con azúcar), repitiéndose el proceso anterior. En este caso con el agravante de que las células hepáticas y musculares no han utilizado las “calorías” ingeridas en el desayuno, con lo cuál no hay opción a que sean almacenadas en el hígado y masa muscular, sino que pasan a ser absorbidas por el adipocito.
La cuál es
muy difícil de manejar, sobretodo en mujeres, ya que:
- si hay
exceso de calorías se acumulan en forma de grasa en el adipocito.
- si hay defecto de calorías el adipocito retiene su grasa porque es una fuente muy energética.
Y el mejor
de los suplementos.
Se deben
beber de
Una cifra
superior a ésta provoca un estímulo en el “bulbo raquídeo”, el cuál lo asume
como una agresión a
Y predominará un macronutriente sobre los otros (carbohidratos, proteína y grasa). Ej. Se tomarán pocas calorías en la cena, predominando proteínas sobre carbohidratos y grasa, ya que luego no habrá ningún tipo de actividad. Sin embargo, en desayuno habrá gran cantidad de calorías, y también de carbohidratos, ya que necesito combustible para mi actividad laboral.
Psiquiatría deportiva
Percepción es igual a realidad.
Uno se estresa porque percibe una amenaza, eso no quiere decir que la haya.
Para eliminar el estrés añadir elementos en mi vida y que sean diferentes a los habituales.