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Se trata de frenar o prolongar el proceso de envejecimiento natural del organismo. No corresponde solamente el paso del tiempo, sino que es un proceso biológico complejo, difícil de evaluar a nivel celular, tisular y orgánico.
El envejecimiento biológico está ligado a dos procesos fundamentales:
A este segundo nivel se puede actuar, mediante la adopción de unos determinados hábitos de vida que minimicen la producción de radicales libres (ejercicio, dieta, prevención del estrés, etc.) y su neutralización, mediante suplementos dietético- farmacológicos (antioxidantes) que impidan, por tanto, su acción nociva sobre lípidos, glúcidos, proteínas y DNA.
Los efectos del envejecimiento se evidencian principalmente por atrofia de la mayoría de los órganos y tejidos; un progresivo descenso de la eficiencia y vigor de todas las funciones fisiológicas, destacando el rendimiento cardíaco, fuerza muscular y lucidez mental, entre otras; un aumento de la susceptibilidad a procesos malignos, enfermedades autoinmunes y procesos infecciosos, es decir deficiente funcionamiento del sistema inmunitario; un aumento de la vulnerabilidad a traumas, y una disminución del VO2 máximo, (capacidad de oxígeno). Este proceso afecta a todas las personas, pero cuantitativamente no a todas a la misma edad.
El proceso antiaging no es geriatría. La geriatría es la medicina que se ocupa del anciano con toda su problemática debida a la edad -envejecimiento ya instaurado- y a la patología asociada.
La medicina antiaging ha de aplicarse a personas de mediana edad -a partir de 45 años aproximadamente- para procurar que en ellos, la edad biológica se retrase en relación a la edad cronológica. Todo ello sobre personas sanas, es decir sin una patología añadida.
Una gran causa del envejecimiento son los radicales libres. Un radical libre, es un átomo, una molécula o un compuesto que contiene un electrón no apareado. Esta definición incluye el átomo de hidrógeno y la mayoría de los iones metálicos de transición. Incluye también la molécula de oxígeno la cual es birradical ya que sus dos electrones externos están en diferentes órbitas y tienen spins paralelos, es decir no están apareados. Los radicales libres pueden ser eléctrica mente neutros o cargados positiva o negativamente.
Para frenar -no evitar- el proceso de envejecimiento, hay que establecer por lo tanto, dietas y hábitos que lleven a la producción de la menor cantidad posible de radicales libres y a una dieta que aporte antioxidantes, y en su caso, aportaciones suplementarias de los mismos. Se trata de retrasar mediante unos hábitos de vida, una alimentación adecuada, y unos complementos dietéticos o farmacológicos el proceso natural del envejecimiento biológico.
Es pues ante todo, una acción preventiva, que con un adecuado tratamiento, se consiguen algunos resultados positivos a corto plazo, como son mejoría en el rendimiento físico, hormonal e intelectual, además de un menor riesgo de procesos cardiovasculares y cáncer. En muchos casos puede notarse en el día a día, pero su objetivo principal es a largo plazo, buscando una asincronía que retrase el envejecimiento biológico, en relación al cronológico.